Los tambores no callan

A finales de 2007 un grupo de amig@s y conocidos nos dimos cita en un parque a tocar candombe con la consigna de crear un espacio donde reine la camaradería y el compartir conocimientos. Poco tiempo después surgió la idea de tocar en la marcha del 24 de marzo de 2008 bajo la consigna de "los tambores no callan". Con el tiempo y las distintas presentaciones (siempre apoyando alguna causa) "los tambores no callan" trascendieron el grupo inicial y pasó a ser un conjuntos de tamborer@s y bailarin@s autoconvocados que se dan cita cuando hay una razón más allá de la musical.
El 28 de febrero pasado nos volvimos a citar, esta vez haciendo publica y masiva la convocatoria, para desfilar en un carnaval organizado por el ECUNHI (espacio cultural nuestros hijos) en el predio de la ex ESMA. Si bien había coordinadores (no directores) de tambores y baile, la propuesta era la de la construcción colectiva basada en el respeto por cada uno de los integrantes, priorizando el encuentro y comunión entre personas desconocidas y poniendo el eje en lo histórico del desfile de expresiones artísticas callejeras en un espacio símbolo del horror del terrorismo de estado.

Si bien teníamos expectativas de que se sume mucha gente, la realidad superó los mejores pronósticos: alrededor de 70 tamborer@s (si...setenta!!!!!!) y 15 bailarinas se acercaron el predio de la ex ESMA
Desde las 15 hs. comenzamos a encontrarnos y a conocernos...algunos venían de a pares, o en grupos, otros vinieron solos, sin conocer a nadie. Hubieron muchos que se encontraron con amigos o conocidos, de esos que uno conoce tocando tambores por ahí.
Con un esténcil y aerosol cada uno fue pintando su propia remera con el lema "los tambores no callan" y ayudando al siguiente...de a poco se iba perdiendo la timidez y se empezaba a crear un espíritu de grupo. Cada uno fue entendiendo que la propuesta era colectiva...que esa cuerda nos pertenecía a todos. En ese espacio y tiempo estaban confluyendo los deseos de mucha gente.
Luego de un breve ensayo de tambores y danza salimos a tocar dando inicio a la llamada.
No es posible encontrar palabras para describir la mezcla de emociones que vivimos en esas intensas horas...solo puedo contar que es inevitable el pavor que se siente al caminar por esas calles internas, frente a esos pabellones grises...pero también fue inevitable sentir alegría y orgullo por estar tocando tambores (tan perseguidos, tan temidos, tan portadores de magia) espantando fantasmas, esparciendo vida donde gobernó la muerte.

Las consecuencias sociales del paso del gobierno militar que transformo la ESMA en un centro de detención aun las padecemos: la ruptura de los lazos sociales, la dificultad para las construcciones colectivas, el individualismo, la desconfianza en el otro, el miedo al diferente, la negación de las minorías...
al menos por algunas horas, un grupo de personas que no se conocían formaron una "comparsa" de casi 90 integrantes...no es poca cosa

Diego Cueto - Marzo 2009

* los @ son utilizados por percusionistas para no especificar genero utilizando ambos a la vez

 

 

 

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